LOVELY MOLLY

FEÍSMOS MODERNOS


Los sistemas de producción cinematográfica han vivido una significativa transformación en los últimos años. La miniaturización de los medios de producción ha supuesto un acceso más barato a los mismos, lo que unido a los cambios en el lenguaje audiovisual que también se han producido a raíz de las nuevas tecnologías ha dado como resultado que más gente puede hacer películas con muy pocos medios. Exactamente la contrario que antes, donde el sistema se cimentaba sobre la base de que unos pocos y con dinero eran los únicos que podían hacer cine. Esta democratización del sistema productivo, que en principio debería tomarse como un signo positivo del cambio de los tiempos, ha traído alguna molesta consecuencia, como es la proliferación de productos semi-amateurs rodados por gente semi-amateur que, en otro signo de los nuevos tiempos, se hacen hueco en carteleras y festivales de medio mundo. No diré que de vez en cuando no surjan talentos por esta vía, afortunadamente este nuevo modelo de producción ha permitido que personas con ideas y con ganas de contarlas haya podido despegar, pero la nómina de oportunistas y de mediocres que asaltan una pantalla de cine con una cámara de vídeo para explicarnos absolutamente nada es, en comparación, interminable.


Eduardo Sánchez, el director de Lovely Molly, no es un desconocido, ni esta es una película semi-amateur. Pero él sí que se dio a conocer con un producto escandalosamente mediocre, El Proyecto De La Bruja De Blair, que co-dirigió junto a Daniel Myrick y que era una película, esta sí, rodada en plan amiguetes con escasos medios. Para Lovely Molly, Sánchez sigue moviéndose en los bajos presupuestos y merodea la clásica historia de la posesión demoniaca, en este caso la que efectúa un malvado padre muerto sobre su hija cuando regresa recién casada a vivir a la casa donde creció. La película no ofrece resistencia alguna para el connoisseur del género, puesto que, de manera harto previsible, todos los tópicos van cayendo uno a uno casi sin sobresaltos, en un orden metódico que espanta de puro rutinario. La alienación del individuo, eje clásico que configura este tipo de películas, es mostrada de manera cotidiana, como mandan los modernos cánones del género. La interpretación de Gretchen Lodge, la Molly protagonista, es esforzada y convincente, pero incapaz de salvar todas las deficiencias de un proyecto nacido muerto. La alarmante falta de ideas queda reforzada, si cabe, por un feísmo propio de los productos rodados con poco dinero: cámara en mano, sonido sucio y directo, planos semi-documentales, como si la cámara no quisiera estar allí, como si no quisiera entrometerse, un realismo forzado imagino que heredado de esta repugnante moda del found footage que películas como Paranormal Activity han popularizado.

A la postre, todo es ridículo, porque sí, se puede hacer buen cine con poco dinero –y ejemplos los hay-, pero hacen falta ideas. Y Sánchez no las tiene. Y se nota. Se nota porque es evidente que quiere repetir el efecto conseguido con El Proyecto De La Bruja De Blair, ubicando la acción en mitad –o casi- del bosque (la casa parece estar muy, muy alejada de la civilización, por mucho que aparezca la policía y haya vecinos relativamente cerca), y descargando casi todo el peso de la narración sobre un único personaje femenino que es el encargado de evolucionar y marcar el ritmo progresivo de la locura a la que nos quiere llevar la película. También sale a relucir esta falta de ideas cuando nos encontramos con absurdos giros de guión, como todo lo que envuelve al sacerdote libidinoso (burda excusa para entregarle un cadáver a Molly), y especialmente, puestos a hablar de fallos de guión, el adulterio del marido, innecesario y repugnante contrapunto moral para justificar su posterior ejecución.

Calificación  ★ ★

Lovely Molly, USA, 2012. Director y Montaje: Eduardo Sánchez. Guión: Eduardo Sánchez, basado en una historia de Jamie Nash. Fotografía: John W. Rutland. Música: Tortoise. Diseño de Producción: Andrew White. Duración: 100 minutos. Intérpretes: Gretchen Lodge, Johnny Lewis, Alexandra Holden, Field Blauvelt, Lauren Lakis, Ken Arnold, Daniel Ross.

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Una respuesta a “LOVELY MOLLY

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