MAGIC MIKE

A LA DERIVA
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Lo de Steven Soderbergh empieza a no tener ni pies ni cabeza. Su desconcertante obsesión por cambiar de registro con cada nueva película le ha llevado a saltar no sólo de géneros –los ha tocado casi todos- sino también de formatos –documental, cine clásico, cinéma verité- en una loca carrera contra ¿qué? ¿El encasillamiento? Desde luego, si ese era el objetivo pues muy bien, porque la verdad es que Soderbergh es tan imprevisible que uno no sabe a ciencia cierta qué tipo de película ha hecho hasta que no se sienta en la sala de cine a verla. Pero esta deriva autoral (aunque probablemente muchos argumenten que aquí reside precisamente su sello) tiene, por lo menos en mí, un efecto contraproducente: no sé de qué va Soderbergh, y a menudo sus películas tampoco saben de qué van.


Magic Mike
tiene justamente ese problema, su indefinición en cuanto a objetivos la convierten en una cinta fría, distante del espectador, que se encuentra desorientado sin saber muy bien qué pretende Soderbergh. De nuevo abrazando el estilo clásico de hacer cine –hay travellings, grúas, y apenas se usa la cámara en mano-, el director usa a Adam (Alex Pettyfer), uno de los protagonistas, para introducirnos en el mundo de los strippers masculinos. Adam conoce en un fugaz trabajo en la construcción a Mike (Channing Tatum), que será su cicerone en el ambiente de los strippers masculinos ya que él mismo forma parte de una compañía que dirige el carismático Dallas (Matthew McConaughey). La fotografía de este particular paisaje es muy acertada. El capitalismo rampante tiene su reflejo en la sala donde estos macho men exhiben sus cuerpos ante mozas de edad muy temprana. Al igual que ocurre con las entrañas del capitalismo, es decir, con los sistemas que lo alimentan como las Bolsas, la entrada es exclusiva y vetada a unos pocos. Las chicas se desfogan y gritan poseídas por la fiesta y por la fiebre sexual ante unos cuerpos que jamás podrán poseer, que se evaporan, que son magia, que son virtuales, como ocurre con el dinero que se mueve en los mercados financieros, que también es virtual. Al final, el puñado de billetes encima de la polla de Adam tras su primer show delata la verdad: ellos son los nuevos putos del moderno sistema económico. Un empleo que reporta pingües beneficios pero que tiene sus riesgos y es que el capitalismo deja sus cadáveres y no espera a nadie, y por eso Dallas, este pequeño Rockefeller de los strippers masculinos, no duda ni un segundo en sustituir a Mike por el nuevo chico, Adam, cuando el primero decide que ya ha tenido suficiente de este tipo de vida. El show debe continuar, nadie es imprescindible, en esta nueva economía salvaje no caben los sentimientos humanos.


Más allá de estas analogías, Magic Mike no tiene mucho que ofrecer como no sea otra interesante interpretación de Matthew McConaughey (imprescindible rescatarle en la inédita en cines españoles Killer Joe) y constatar que Channing Tatum es mejor actor de lo que su cuerpo y su cara hacen presumir. Soderbergh, con esa lejanía tan suya, parece no querer profundizar en este oficio, parece que sólo quiera mostrarlo sin opinar acerca de nada, y quizás por eso el personaje de Brooke, la hermana de Adam, resulte tan forzado: era más que evidente que al descubrir el nuevo trabajo de Adam ella se mostraría reacia y que sería el contrapunto negativo a esta nueva vida en la que se sumerge. Tampoco cuesta mucho adivinar que Mike (Tatum) se iba a enamorar de Brooke y que eso le iba a llevar a un conflicto personal con su oficio de stripper. Mecanismos burdos de mal guionista a los que Soderbergh no puede o no sabe imponerse. Y es que el director confunde, como ha hecho casi siempre a lo largo de toda su carrera, frialdad con impersonalidad: ninguna de sus películas puede decirse realmente que sea “suya”, porque pese a los cambios de registro no hay ningún signo que prevalezca de una a otra. Erin Brockovich la podría haber dirigido Joel Schumacher (el malo, no el bueno), Traffic podría pasar por una película de Alejandro González Iñárritu, Ocean’s Eleven. Hagan Juego parece dirigida por un Brett Ratner cualquiera, Solaris podría ser una de Andrew Niccol, Contagio una de J.A. Bayona… y así podríamos seguir con toda su filmografía. No creo que esta impersonalidad sea nada atractiva, y desde luego no me parece que Soderbergh haya conseguido nada realmente interesante en casi ninguno de los géneros por los que ha transitado.

Calificación   ★ ★


Magic Mike, USA, 2012. Director: Steven Soderbergh. Guión: Reid Carolin. Fotografía: Steven Soderbergh (con el pseudónimo de Peter Andrews). Montaje: Steven Soderbergh (con el pseudónimo de Mary Ann Bernard).  Diseño de Producción: Howard Cummings. Duración: 110 minutos. Estreno en España: 05.10.2012. Intérpretes: Channing Tatum, Alex Pettyfer, Matthew McConaughey, Cody Horn, Olivia Munn.

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